
No todos los días tenemos la suerte de trabajar con una panorámica tan impresionante como la de la Catedral de Salamanca de fondo, pero lo que sí es igual en cada uno de nuestros proyectos es el mimo que le ponemos al acabado final.
Para este piso hemos fabricado e instalado un separador de estancias en hierro negro y cristal que permite dividir los espacios sin perder ni un ápice de esa luz natural tan increíble ni, por supuesto, las vistas.
Sabemos que cuando te metes en una reforma de este nivel, lo que más miedo da es que los remates no queden finos o que la estructura se vea tosca, por eso en nuestro taller nos obsesionamos con que los perfiles sean delgados pero muy resistentes y que las uniones ni se noten.
En definitiva, un resultado espectacular, a la vista está.
Si tienes un espacio especial y buscas algo que lo haga brillar de verdad, ponte en contacto con nosotros.





