
En hostelería, como en cualquier negocio, la primera impresión no se repite.
Hay proyectos que no empiezan cuando alguien cruza la puerta, sino mucho antes, en el momento en el que la ve por primera vez.
Esta estructura fue pensada para eso, para recibir, para llamar la atención y para contar una historia sin decir una sola palabra.
Detrás del metal, de la luz y de cada letra hay un equipo que prueba, ajusta y vuelve a probar hasta que todo encaja.
Si estás pensando en cómo hacer que tu espacio hable de ti antes incluso de que atiendas a tu cliente, escríbenos.



