
En el sector del metal sabemos que la calidad de una estructura no termina en la precisión de su soldadura sino en la durabilidad y el acabado final que ofrece a largo del tiempo.
Un lacado deficiente puede arruinar meses de ingeniería y por eso en nuestra planta gestionamos de forma integral el proceso de lacado en polvo con poliéster asegurando una adherencia máxima y una resistencia superior frente a la corrosión y el desgaste diario en proyectos de gran envergadura.
La estética blanca y limpia debe mantenerse impecable desde el primer día de instalación hasta años después de su puesta en marcha.
Si buscas optimizar cada fase de la cadena de suministro sabrás que la protección del material durante el transporte es tan crítica como la propia fabricación por lo que embalamos cada columna y soporte con el máximo rigor para evitar cualquier roce o desperfecto que pudiera generar retrasos innecesarios en obras o fábricas nacionales.
Nuestra premisa es garantizar que cuando se reciba nuestro material esté listo para ser ensamblado sin necesidad de repasos ni correcciones de última hora que solo sirven para encarecer los costes de montaje y comprometer los plazos de entrega que has prometido a tus clientes finales.



